El cuento del abuelo

María Raquel Brid es abuela y pensionada. Y actriz de teatro, bailarina, lectora empedernida, amante de la cultura bahiense y ex jugadora de softball. Mientras tanto, yo –con mis 29 años– me agito de sólo comer.

Ella llegó a casa acelerada, maldiciendo al tráfico, con frío; inmediatamente puse el agua para el mate. Nos sentamos, bizcochitos de por medio, y comenzamos a charlar sobre una actividad que se realiza en Bahía Blanca y que no muchos conocen: el grupo de los Abuelos Lee Cuentos.

El placer de leer

El grupo de Abuelos Lee Cuentos en Argentina se inició en la provincia de Chaco en el año 2010. Fue puesto en marcha por la Fundación Mempo Giardinelli y luego se transfirió al Ministerio de Educación de la Nación, logrando multiplicarse a lo largo del país. Hoy funcionan ocho grupos en distintas localidades (entre ellas, Bahía Blanca) llegando a cientos de escuelas y bibliotecas de Argentina.

El grupo es voluntario y tiene carácter participativo e integrador. Son abuelos lectores –no narradores orales– que se presentan ante los más chicos en encuentros coordinados. Así, recuperan el valor simbólico del libro como generador de vínculos y productor de curiosidad por la literatura.

María Raquel (Mariquel, para los amigos) terminó un mate y me contó que dio con el grupo de casualidad. Una chica se lo comentó durante una peña de folkclore y le encantó la propuesta. En Bahía Blanca existe desde el 2013 y es coordinado por Guillermina de la Riva. Este año son 14 miembros. Se reúnen un par de veces a la semana en la sede del PAMI (Las Heras y San Martín) y los viernes se da el itinerario de la semana siguiente en escuelas.

mariquel_abuelos

La dinámica del grupo

Si bien se enfocan en lecturas en jardín de infantes, primaria y secundaria, los Abuelos Lee Cuentos han ido a los talleres de Envión, a Sueños de Barrilete (que recoge a chicos de la calle), al Teatro Municipal y a la Biblioteca Rivadavia.

Siempre practican los cuentos antes. Buscan que el relato pueda leerse en 7 u 8 minutos como máximo y nunca cambian lo que escribió el autor, ni se adapta. Leen el texto tal cual lo concibio el escritor, y hablan un poquito sobre él/ella (la mayoría son argentinos): Laura Devetach, Celia Pisos, Gustavo Roldán, Elsa Bornemann, etc. También de Bahía Blanca leen relatos de Lilia Bazterra y Horacio Alva, entre otros. Nunca falta, por su obra colosal y su narrativa vibrante, algún que otro cuento de María Elena Walsh.

Con más de 5 años actuando y 2 obras estrenadas en Bahía Blanca, no es de extrañar que Mariquel disfrute especialmente del teatro leído, que involucra algo de actuación. Le resulta divertido ponerse en personaje y hacer reír a los niños. “Damos muy poquito y recibimos algo gigante”, afirma radiante.

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Mariquel comenta su especial afinidad por el relato “Treinta y cuatro lauchitas” (de Elsa Bornemann, que pueden leer acá) y por “Mientras dura el hechizo” (de Cecilia Pisos). Son lecturas muy frecuentes en su repertorio.

Cuando le pregunté sobre las dificultades de llegar al chico adolescente, me comentó que siempre han respondido bien. Sin embargo, aclara que hay muchos que no están acostumbrados a que un abuelo les lea, como si fuera una práctica extinta y pasada de moda.

El grupo como medio de contención

Una característica de los Abuelos Lee Cuentos es la diversidad de edad, que varía entre los 55 y los 85 años. Mariquel aclara que los abuelos nuevos pueden sumarse y que los primeros meses van a estar acompañados de los “más experimentados”. Además de las lecturas, se juntan socialmente a comer o hacen viajes a la zona (Cabildo, Médanos, etc).

imagen_grupo

Así, el grupo funciona también como ambiente de contención. “Lo importante es que se sumen”, dice Mariquel. “Hay abuelos que nunca en su vida pensaron que iban a hacer eso, y están chochos. Dicen que nunca leyeron en voz alta, pero cuando ven lo que reciben en las escuelas, salen duchados de vida… ¡les encanta!”.

El verbo “leer” no admite imperativos. El Programa de “Abuelos Lee Cuentos” permitió llevar (y contagiar) el placer de la lectura a chicos de toda la Argentina, sean de escuelas públicas o privadas, jardines de infantes, hogares y escuelas especiales. Y qué mejor para sentir calidez en el corazón (y en el alma) que recibir el cuento de un encantador abuelo.

luciano

Luciano Sívori

Luciano Sívori

Ingeniero y escritor. Amante de los viajes, la literatura y el cine. Había uno mejor, pero era carísimo.

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1 Respuesta

  1. Gladys Hernandez Fernandez dice:

    Tuve la suerte de ser parte y trabsjar con ellos.Su energia es admirable; los niños y adolescentes los esperan ansiosos y conocen el nombre de algunos.ES UN MARAVILLOSO GRUPO AL QUE QUIERO MUCHO!!!!!.

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