Casa de Betania: donde residen los sueños de cambio

Acompaña a jóvenes de 18 a 25 años en el desarrollo de sus proyectos de vidas. Para alcanzar el cometido, cuenta con un equipo interdisciplinario de profesionales que coordinan las actividades. Federico García (Licenciado en Psicopedagogía) y Aldana Rosello (Licenciada en Psicología) son dos de sus integrantes. Ahondan, en la entrevista realizada para Nussocial, sobre la entidad y las labores que desarrollan.

Después del Oratorio…

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Casa de Betania Logo

Casa de Betania en Bahía Blanca es una asociación civil sin fines de lucro. Acompaña a gente vulnerada socialmente (con edades comprendidas entre los 18 y 25 años) en la construcción de un proyecto de vida. “Surge como continuidad de las tareas efectuadas en el oratorio Talitá Kum”, cuenta Federico. Posteriormente explica: “El objetivo era abordar situaciones que atravesaban personas que iban creciendo y no encontraban respuestas (en virtud de su edad) en el oratorio, donde se trabaja con chicos y adolescentes”. Seguidamente, concluye: “La paternidad, la maternidad y la problemática de las adicciones son claros ejemplos de lo que menciono”. A las temáticas citadas con anterioridad, Aldana agrega otra de vital importancia: “Los ayudamos en el proceso de inserción laboral”.

¿De qué manera se constituye el equipo?
– Federico: Están con nosotros otros cuatro profesionales. Dos Licenciadas en Psicología (Georgina Venegas y María José González Pieroni) y un par de trabajadores sociales: Emilia Martini y Andrés Lorenzo. Somos seis en total.

Suelen articular con otras instituciones…
– Federico: De manera constante con el Hospital Municipal y el Municipio. También tenemos un convenio con el Centro de Capacitación Profesional 403 (de Villa Muñiz). El acuerdo permite que los asistentes de la Casa puedan tener cupo disponible para hacer cursos en el establecimiento. Proyecta a futuro, además, abrir un emprendimiento de comidas saludables y armar una cooperativa de trabajo. Hay varias cosas dando vueltas.

¿Con quién más se vinculan?
– Federico: Con las escuelas que asisten a jóvenes que desean finalizar sus estudios primarios o secundarios. Principalmente con el CENS que administra Cáritas. El hecho de que sea una institución educativa para adultos nos permitió que muchos integrantes de la Casa se decidieran a finalizar la secundaria. Si después sueñan con algo un “poquitito” más grande, los ayudaremos.

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Casa de Betania en Bahía Blanca

“Estaría bueno que vayas allá, te pueden ayudar”

El primer piso de Colón 220 es el sitio que los congrega. Casa de Betania se constituyó inicialmente con el objetivo de recibir jóvenes “que hayan pasado por propuestas juveniles salesianas”. Dos años más tarde, los lineamientos expresados en el proyecto original excedieron las previsiones. Para Federico García, el conocimiento de “uno con otros” posibilitó el acercamiento de los chicos de la calle al lugar.

Imagino que debe representar un desafío para ustedes dar asistencia a una franja etaria atravesada por conflictos y cambios constantes.
– Federico: Las personas que llegan a la Casa vienen con “mucha historia”. Lo que no se “atajó” es más difícil trabajarlo.
– Aldana: Me parece fundamental mencionar la construcción de la confianza. Muchos de los jóvenes fueron desilusionados, traicionados o abandonados por gente en la que creían. Sienten que nosotros, como seres humanos, también podemos afectarlos. Razón por la que se vuelve esencial darle valor a la palabra y que no haya grietas en el equipo. Ser una fuente de seguridad para su vida cotidiana.

Implica un abordaje gradual y mancomunado…
– Aldana: Y en equipo…
– Federico: Ofrecer un espacio significado como “Casa” es un posicionamiento distinto. Implica respeto y cariño. Moviliza mucho a gente que proviene de “No Casas” o “Casas Violentas”. Conlleva, a la par, la tarea de hacerles entender que las reglas nos involucran a todos. Se trata de una convivencia y, por consiguiente, hay límites y normas a respetar.

¿Tratan de reconstituir el núcleo familiar?
– Aldana: crear hábitos…
– Federico: no se busca reemplazar una familia por otra. No negamos el pasado y respetamos la historia de cada uno. Proponemos un estilo diferente: que sepan que hay otras formas de “Casas”.

Descubriendo nuevos mundos…

Un lenguaje propio, basado en experiencias de vida. Perteneciente a una cultura distinta a la de los miembros del equipo de trabajo. Los integrantes de Casa de Betania representan una fuente de aprendizaje para los profesionales que desarrollan sus labores en la entidad.

Un nuevo mundo para ustedes…
– Federico: Saben cosas que son ajenas a nuestra realidad. Forman parte de su cotidianeidad y lo viven de una manera muy especial.

Por ejemplo…
– Pienso en el tema de la legalización del uso del cannabis con fines medicinales. Fue importante para ellos. Lo estaban esperando. El sueño de algunos es ser cultivadores. Aparece como algo grande… que implica saber llevarlo. Primero, hay que entrar sin prejuicios: es la vida del otro y merece ser respetada. Es su cultura y es válida. Es lo que vivió y logró con los recursos que tuvo. Siempre que no llegue a un nivel de autodestrucción, creo que no hay que interferir en sus decisiones. Hay que guiarlos.
– Aldana: lo del cultivo de la marihuana es importante porque leen sobre el tema. Sus conocimientos pueden trasladarse y ser aprovechados en la creación de una huerta orgánica, por citar un caso.

Para asistir a Casa de Betania, ¿es necesario atravesar por una problemática grave?
– Aldana: No. Si bien funciona como un sostén para personas en situación de vulnerabilidad psico-social, también se acerca gente “un poco mejor instalada” (con menor grado de vulnerabilidad) que buscan constituir lazos, reciben acompañamiento a la hora de hacer un trabajo práctico o consiguen un profesor que les dé particular sobre algo que no entendieron.
– Federico: Hay personas que vinieron a la ciudad para seguir una carrera y encuentran en la Casa un lugar para estudiar. Sirven también de modelo y habilitan a otros integrantes a “soñarse un poco más”.

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Foto de adhesión para la Campaña por el Derecho a Infancias y Adolescencias Libres de Etiquetas (Impulsada por Forum Infancia-Red Federal)

Mate mediante, conocemos y colaboramos

De lunes a viernes, entre las 10 y las 18, el primer piso de Colón 220 es el punto de encuentro. Se exceptúan los feriados, días en los que Casa de Betania permanece cerrada. “Más allá de que no se puede venir solamente para comer, el almuerzo se comparte siempre”, alega Federico. Comenta además que disponen de freezer para mantener en buen estado alimentos como carne o pollo. Y seguidamente, menciona otros productos de utilidad: “Latas de conserva, leche, masitas, fideos, polenta, arroz, harina, queso fresco, disco de empanadas y tartas”.

¿Necesitan voluntarios?
– Federico: siempre vienen bien para dar apoyo escolar o efectuar arreglos. Varios se acercan con ganas de ayudar. A principios de año, por ejemplo, el grupo salesiano “Construyendo ilusiones” (a cargo de la Comunidad de la Misión de Don Bosco) colaboró poniendo estantes y haciendo reparaciones de muebles.

Me comentaban que están llevando adelante una campaña de socios…
– Aldana: Sí. La cuota mensual mínima es de 50 pesos. El que desee, puede aportar más. La contribución se destina a la adquisición de alimentos, artículos de limpieza, materiales, recursos necesarios para estudiar (como fotocopias) y cosas que hacen al funcionamiento cotidiano.

¿Cómo pueden ponerse en contacto con ustedes?
– Federico: nos encuentran en Facebook como Casa de Betania en Bahía Blanca. Pueden escribirnos a [email protected] o llamarnos al teléfono 4511049. La Casa está abierta para los que deseen acercarse, compartir unos mates e interiorizarse del trabajo que se lleva adelante.

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Casa de Betania en Bahía Blanca – Facebook

Fernando Daniel Juan

Fernando Daniel Juan

Periodista. Coordinador de Nussocial. Conductor del programa radial "Impulso UTN".

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