No se necesitan ingenieros

Bienvenida/o:

Usted ha ingresado a un programa de selección de personal para una potencial empresa que se instalará en su ciudad y cuyo crecimiento depende de la conciencia y consumo responsable de la sociedad.

A continuación se le entregarán unas preguntas. Por favor respóndalas con Sí o No y luego continúe leyendo el post.

¿Trabajarías o crearías una empresa…
1…donde te guste tu trabajo y te genere mucha satisfacción los resultados obtenidos?
2…cuyos productos o servicios satisfagan necesidades de la sociedad más vulnerables o con menos recursos?
3…cuyos productos o servicios contribuyan al cuidado y protección del medio ambiente?
…aunque tu salario tal vez no sea el más alto del mercado (cumpliendo con 1, 2 y 3)?
…aunque el crecimiento de la empresa tal vez sea un poco más lento que lo normal (cumpliendo con 1, 2 y 3)?

Si tus respuestas fueron todas SÍ, FELICITACIONES, ¡has sido seleccionado para trabajar en una Empresa Social!

Entonces… ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué tengo que estudiar?

Sencillamente, lo que quieras, lo que te guste, lo que te apasione, lo que te desafíe. Las Empresas Sociales, surgen para resolver un problema social o ambiental y se sustentan a través de las propias ganancias que generan. Es decir, unen el objetivo de las ONG de maximizar el valor social con la sostenibilidad financiera de las empresas tradicionales ya que cubren sus costos de operación a través de la venta de sus productos o servicios.

En un Negocio o Empresa Social, todas las utilidades son reinvertidas en el mismo negocio para maximizar el valor social y/o para crear nuevos modelos de negocios sociales. De esta forma se asegura que el dinero va a volver a tener vida una y otra vez, lo que permite maximizar el impacto social.

La siguiente pregunta es… ¿De dónde sale este híbrido tan ideal (o utópico para algunos)?

Resulta que un día a un señor llamado Muhammad Yunus se le ocurrió la “incoherente” idea de prestarle plata a un grupo de personas pobres, esperando que estas se la devolvieran. Yunus, como economista y profesor universitario, había hecho una encuesta en los barrios más pobres de Bangladesh y calculó que entre 42 personas los préstamos que necesitaban para llevar adelante distintas actividades laborales solo sumaban 27 dólares.

Prestó ese dinero, y el dinero volvió.

Luego fue por una apuesta mayor y consiguió que un banco prestara 300 dólares. A pesar de que todos pensaban que era una pérdida de tiempo y dinero, éste fue devuelto. Sin embargo, el gobierno y los empresarios lo adjudicaron a una cuestión de azar, y ningún banco quiso acceder al proyecto de Yunus de continuar con sus préstamos a personas pobres, fundamentados en el prejuicio de que “bastantes problemas hay dando dinero a los ricos porque no lo devuelven, como para dárselo a los pobres”. Así fue como él mismo decidió emprender y crear su propio banco. Luego de dos años, consiguió el permiso para abrir el Grameen Bank (literalmente: “El banco del pueblo”).

Desde entonces, su filosofía y modelo de negocio se ha expandido por distintos lugares del mundo mostrando que otra economía más equitativa y humana es posible.

Como dije al principio, es normal y lógico que el crecimiento de una Empresa Social tenga un ritmo menor que el de una empresa tradicional. Afortunadamente, existen entidades y plataformas que ayudan con financiamiento y fondos para el desarrollo de las mismas. Njambre, por ejemplo, es una incubadora de empresas sociales, brindando financiación, asesoramiento y acompañamiento.

Algunos ejemplos de que este “cuentito social” funciona son Libertate (empresa que crea e impulsa trabajo sustentable para personas que viven en situación de discapacidad), MamaGrande (usa biotecnología para transformar agua con contaminantes en plástico biodegradable), Umana (ofrece a sectores de bajos ingresos acceso a un sistema de salud mediante una atención a bajo costo y alta eficiencia incorporando como pilares esenciales la promoción y prevención) y Arbusta (con la misión de empoderar a mujeres y jóvenes de sectores postergados, formándolos y promoviendo su desarrollo socio-laboral “en y desde” su territorio, a través de la producción de servicios digitales).

En Bahía Blanca, IncluSer brinda servicios de pequeño catering incluyendo en su staff de mozos a personas con discapacidad intelectual.

Relacionadas con las Empresas Sociales, pero con algunas diferencias importantes de destacar, han surgido recientemente las denominadas Empresas B.

Se trata de una certificación a la que cualquier empresa puede acceder, siempre y cuando cumpla con ciertos requisitos de objetivos sociales y ambientales. Principalmente demanda la ampliación del deber fiduciario de sus accionistas y gestores en sus estatutos para incorporar intereses no financieros de largo plazo, cumpliendo el compromiso de mejorar de forma continua sus impactos socioambientales y operando con altos estándares de desempeño y transparencia. Es así que deben medir su impacto social y ambiental y se comprometen de forma personal, institucional y legal a tomar decisiones considerando las consecuencias de sus acciones a largo plazo en la comunidad y el medioambiente.

Relacionado con éstas, en Argentina se está gestando el anteproyecto para un marco jurídico que regule las Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo (BIC). La fundamentación del mismo se basa en la importancia de que exista un marco jurídico diferenciado que tenga en cuenta que para las BICs el interés social se asimila al de la maximización de las utilidades. De esta forma, se hace necesario un marco que facilite a los administradores considerar un objetivo socioambiental que no entre en conflicto con el interés económico, tal como es concebido hoy según las interpretaciones de la Ley de Sociedades vigente.

En resumen, la diferencia principal entre éstas y una Empresa Social es que la razón de ser y creación de éstas últimas es el objetivo social-ambiental, mientras que el objetivo económico se utiliza como un medio para poder ser sostenible y maximizar el impacto en la sociedad.

Las plataformas de crowdfunding también pueden ser de mucha ayuda para dar los primeros pasos. Son una forma de financiación colectiva de proyectos o empresas, efectuada con el dinero recaudado de muchos inversores en una plataforma online. El crowdfunding social está enfocado a la financiación de proyectos con un impacto social positivo. Es muy interesante, tanto para recaudar plata para tu proyecto como para contribuir y donar (o invertir) tu dinero en otro proyecto social, en caso de que no te animes a emprender. Por último, si te copaste y ahora querés trabajar en una empresa con impacto social/ambiental, en Idealistic.org hay algunas ofertas de trabajo que seguro te interesarán.

No se necesitan ingenieros

En contra de los 7.020.000 resultados que me dio Google al buscar “Se necesitan ingenieros” (ojo que la última publicación fue en junio de 2016), les digo: no se necesitan ingenieros, ni abogados, ni contadores, ni tantas otras profesiones estructuradas y creadas para que “la rueda gire”. Se necesitan personas con pensamiento crítico, con una mirada integral y sensibles a los problemas del mundo, que con ingenio y creatividad (léase: pensar fuera del cuadrado individualista) utilicen las oportunidades que les dio la vida en aquellos que no han tenido la misma suerte.

 

Antonella Cavallin

Antonella Cavallin

Emprendedora social (Incluser). Profe, ingeniera, deportista... y nunca se sabe qué más. Multifacética por naturaleza.

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4 Respuestas

  1. Juan Zaffora dice:

    Hola Antonella, buenísimo tu post!!!
    Un único detalle: no creo que el bajo crecimiento y salario sea propio del emprendimiento social. Hay muchas​ empresas sociales que crecen muy rápido y tiene salarios totalmente de mercado.
    Saludos!

    • Anto Anto dice:

      Hola Juan, muchas gracias por tu comentario. Tenes razón en que no sea algo propio de las Empresas Sociales esa característica. Lo que quise poner es que es algo que puede pasar dado que tal vez (y sobre todo al principio) debemos resignar un poco el salario y el rápido crecimiento a cambio de cumplir con el objetivo social. Mas que nada porque, al no buscar ganancias extraordinarias, la reinversión en el crecimiento del proyecto va haciéndose un poco mas lento que en otros casos donde sí se busque sólo maximizar las ganancias. Saludos!

  2. Silvina Caubet dice:

    Ante todo felicitaciones por el artículo, al igual que los demas es excelente.
    Aunque esta vez no coincido con el último párrafo, en el cual manifestas que no se necesitan ingenieros, abogados, contadores, entre otros. Sostengo que si son necesarios, pero que debemos modificar la formacion de los mismos orientándola hacia una función social, donde se enfatise la igualdad. Que sea una formacion integral, dinámica, abierta y en constante evolución. Centrándose en el ser como persona y no como una máquina competitiva cuyo único objetivo se basa en el animo de lucro. Este cambio institucional, y ahora correlacionandolo con tu articulo “como sueño la universidad” debería darse, desde mi humilde opinión, desde arriba, logrando así modificar y actualizar los programas de estudio. Pero el mismo también debe darse desde cada uno, y para que dicho objetivo se logre se debe comenzar por cada hogar. Asi, modificando las conductas de papá y mamá, variara tambien la de la familia entera. Por ello, si bien necesitamos un cambio de la sociedad en general y de cada uno de nosotros en particular, todos somos necesarios y cumplimos un rol importante desde nuestro lugar.
    Me gusta leerte, como también me gusta que imagines, proyectes, escribas y, sobretodo, que hagas realidad tus ideas. Agradecida de que exista gente como vos.

    • Anto Anto dice:

      Silvi!! Gracias por tus palabras y comentarios!! 🙂
      Yo creo que si coincidimos en el último párrafo. Terminando con la oración que citas, dice “ingenieros, abogados, contadores, para que la rueda gire”, es decir, me refiero a que la sociedad no necesita de esas profesiones tal cual están, pensadas para que se mantenga el sistema en el que vivimos, basado solamente en el capital. Mi punto era ese, reinvertar y repensar las profesiones en pos de construir una sociedad mas equitativa.
      Como dijiste, para ello se necesita un cambio integral, pero principalmente de cada uno. Es tan simple como sacar al capital como principal prioridad para poner a las personas en el centro.
      De nuevo, gracias por leer y escribir! Besos!!

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