Bahía Blanca: un hogar para estudiantes extranjeros

Gracias al impulso constante de la Universidad Nacional del Sur, cada año llegan docenas de estudiantes extranjeros para cursar materias en los distintos departamentos académicos. Viven y recorren la ciudad de Bahía Blanca, incrustándose de lleno en nuestra comunidad. Pero: ¿qué opinan realmente de la ciudad? Desde Nussocial nos contactamos con dos estudiantes que consideran a Bahía Blanca como un hogar para estudiantes extranjeros.


Volver a empezar

A sus 23 años, Itzayana Eduin Casas Robles –proveniente de la ciudad de México– y Mariana Camargo –de Brasil– se enfrentaron a experiencias totalmente nuevas. Quiso el destino que Bahía Blanca se convirtiera en el lugar para realizar el intercambio estudiantil donde se harían amigas.

Mariana llegó para estudiar un cuatrimestre en la carrera de Licenciatura en Turismo, en el año 2015. Itzayana hizo lo mismo para la carrera de Ingeniería Química. Respecto a las facilidades que les brindó la Universidad, ambas recuerdan con cariño que nunca les faltó nada.

El intercambio brinda de todo (para hacer sentir la existencia de un hogar para estudiantes extranjeros): una beca económica, un cuarto en las casitas de residencia, un “buddy” (del programa de padrinos de la Comisión Anfitriona de Alumnos Internacionales UNS, que acompaña al extranjero en su paso por nuestra ciudad) y clases de español gratuitas.

Itzayana agregó que la Universidad le brindó algunas herramientas adicionales para su desarrollo profesional: visitas guiadas a empresas locales y otras ciudades aledañas, la noble guía de sus docentes y la posibilidad de formar parte de la Edición N° 3 de la Secretaria de Relaciones Publicas C-QIQ en septiembre del 2015.

La comunidad de internacionales

Respecto a la convivencia con distintas culturas y costumbres, Mariana contó que: “fue un elemento determinante para que yo tuviera el mejor disfrute posible de la experiencia (…). Sentí que éramos personas solas con la oportunidad de unirnos. Eso me hizo sentir más cómoda”.

Ciertamente, no existe mejor manera de aprender y crecer que saliéndose de la zona de confort. Son estas experiencias diferentes las que nos desafían a superarnos, volvernos más tolerantes, abiertos y adaptables.

La idea de una comunidad está muy presente en los estudiantes internacionales. Se genera, en un proceso prácticamente inconsciente, el deseo de compartir, ayudar y conocer al resto. Mariana, por ejemplo, agradece haber aprendido mucho sobre otras culturas y religiones, lo que la alejó de sus certidumbres y la expuso ante otros contextos, dinámicas y puntos de vista.

La integración con los argentinos

Las chicas acordaron que integrarse con los argentinos no es para nada difícil. Mientras que Itzayana comentó que la gente de Bahía Blanca le pareció muy cálida (sus amigas argentinas incluso la invitaron a comer platos típicos en varias oportunidades). Mariana agregó que hasta la gente de la calle (panaderos, almaceneros, etc) era amable y caritativa con ella.

En palabras de Mariana:

Me encantaba cuando me preguntaban si tomaba mate y fernet, porque querían mostrarme sus costumbres y también conocer las mías. Eran actos que demostraban que importaba lo que yo pensara y supiera de Argentina. Con estas preguntas mostraban su ternura y acogimiento con los que no son de acá.”.

Por su parte, Itzayana mostró reservas en cuanto a la comida argentina (“la comida mexicana es mucho más que platillos típicos de nuestro país, es el reflejo de toda una cultura basada en rituales religiosos, en la magia y el arte”), aunque resaltó que los asados argentinos le parecieron sensacionales.

¿Cómo es vivir en Bahía Blanca?

Mariana quedó impactada por la fuerte cultura del bahiense (esa vida calmada, llena de mates, siestas y caminatas por el paseo) y la amabilidad de las personas. Como sugerencia a la ciudad, propone agregar más ciclovías (algo que, de hecho, hoy ya se está haciendo).

Ella aclaró que tuvo fuertes dificultades para adaptarse a las clases, por la didáctica de los profesores y, por supuesto, la complejidad que presenta el idioma español.

Por su parte, Itzayana se interesó también por esas tardes de mate en el parque que son tan típicas de nosotros en Bahía Blanca, un pequeño momento que se toma la ciudad para relajarse y compartir tanto intereses como preocupaciones. A ella le gustaría que en su ciudad existieran más espacios similares y que la gente dedicara más tiempo a disfrutar de sus seres queridos.

Los atardeceres en Bahía Blanca fueron preciosos y las flores en invierno fueron de los mejores paisajes que he visto en toda mi vida”, contaba Itzayana. En su opinión, lo mejorable en Bahía Blanca es el uso de taxis o remises, ya que siempre que solicitó el servicio, le pareció ineficiente.

¿Cómo hacer un hogar para estudiantes extranjeros?

Si bien todo indica que los extranjeros están muy a gusto en la ciudad de Bahía Blanca, siempre es posible hacer un poquito más. Nuestro trabajo como ciudadanos de Bahía Blanca nos exige hacer un poquito más. Por ejemplo: la UNS ofrece varias vías de asistencia, desde convertirse en “buddy” (toda la información acá) hasta alojar a los estudiantes internacionales (acá la información).

O quizás alcance con mucho, muchísimo menos. Ya decía el filósofo Kant (con su imperativo categórico) que debemos obrar de tal modo que nuestro accionar pueda ser tomado como ley universal. En otras palabras: tratar a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros. Si pretendemos que el argentino sea bien recibido afuera de su país, el trabajo tiene que comenzar, decididamente, por casa.

Luciano Sívori

Luciano Sívori

Ingeniero y escritor. Amante de los viajes, la literatura y el cine. Había uno mejor, pero era carísimo.

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1 Respuesta

  1. alfredo dice:

    Interesante todo… gracias por compartirlo.. Saludos.

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