Emprendimiento social, discapacidad e inclusión

Bea Pellizzari estuvo presente recientemente en la ciudad. La Psicóloga social y emprendedora dictó dos talleres, en el marco de la jornada organizada por la Secretaría de Cultura y Extensión Universitaria de la Universidad Nacional del Sur. Previamente, dialogó con Nussocial sobre diversos aspectos referidos a la temática.

bea-pellizzari

Tomada de la página de Facebook de Libertate

• Más de 2,2 millones de personas con discapacidad están en condiciones de trabajar, ¿de qué manera se las puede incluir?
Lo primero que hay que hacer es cambiar la mirada. Si en la vida ves sólo el déficit, arrancamos en problemas. Parte de la cuestión, es el cambio individual. Estoy convencida de eso. Todas las empresas pueden incluir una persona. Siempre estamos esperando que lo haga otro. En realidad, cada uno debiera tomar el rol que le corresponde. La situación sería completamente diferente si cada uno contratáramos a alguien. Te lo digo también por experiencia: en Libertate somos 13 personas trabajando; 7 tienen discapacidad o están vinculadas muy de cerca al tema, y eso no afecta en nada la tarea.

• ¿De qué forma trabajan ustedes?
Nosotros hacemos inclusión económica, entendiéndola mucho más allá del tema laboral. Creamos trabajo, fortalecemos emprendimientos productivos y asesoramos a empresas y gobiernos en el abordaje de la temática. El foco está puesto en la inserción de personas adultas en las comunidades económicas donde viven. Pensamos en un ciudadano con recursos propios, con derecho a elegir qué hacer con su dinero y con obligaciones a cumplir.

• Hace 25 años que participás en distintas organizaciones sociales, ¿qué avances considerás que hubo?
Unos cuantos. Creo que la temática está más incorporada a la agenda (no tanto como me gustaría). Está, se habla mucho más en los medios. No ves tanto la noticia sensacionalista. Tan usual cuando comencé en la actividad. En ese entonces, solamente eran historias de vida. Había una persona que tenía discapacidad, pero era Superman y tenía que demostrar que podía. Por suerte, se modificó mucho el panorama. También cambió bastante el acceso y la cantidad de información que las personas tienen respecto a sus derechos, a pesar de que en algunos países no esté ocurriendo.

bea-charla uns

Foto tomada por Cultura y Extensión de la Universidad Nacional del Sur

• ¿Cuestiones a resolver?
Las empresas siguen siendo un pendiente, más allá del empuje de la Responsabilidad Social Empresaria y de algunos compromisos internacionales (como Pacto Global o los reportes GRI). Pendiente es que el Estado equipare las desventajas, dotando a cada persona del certificado de discapacidad y de prestaciones que le corresponde para poder rehabilitarse en forma, tiempo y lugar donde habita. También el acceso a la educación y el trabajo siguen siendo un pendiente. Hay que pensar el trabajo en todas sus dimensiones: no solamente en la relación de dependencia, como se concibe tradicionalmente. En ese sentido, todavía hay que cumplir el cupo que marca la ley: aún no llega al 1% a nivel nacional. Hay mucho trabajo por delante. Es un proceso de orden cultural.

• Ustedes trabajan con distintos emprendimientos productivos y discapacidades, de qué manera compaginan y adecuan modelo de negocios, en función de la discapacidad que pueda llegar a tener una persona.
Nosotros no trabajamos de forma individual. No tenemos formatos enlatados ni creemos en ellos. Tanto en lo relativo a emprendimientos productivos como en convocatoria de empresas, las labores se realizan a medida del que nos convoca. Enfrente hay una organización con una característica, una cultura y una forma de abordar su trabajo. Lo que hacemos es diagnosticar y entender todas las actividades. Posteriormente, vemos dónde están los puntos a trabajar y fortalecer, a fin de alcanzar mayor nivel de autonomía y sustentabilidad (en el caso de los emprendimientos de personas con discapacidad). Si de empresas hablamos, se trata de abrir el juego. No solamente pueden emplear. Tienen la posibilidad de aportar en varios aspectos.

• Por ejemplo, en compras inclusivas…
Sí. También pueden ser un agente de cambio en el acceso a la información (a través de sus herramientas de comunicación) o propiciar un voluntariado corporativo calificado. Correr un poco la cabeza de las empresas del mundo netamente filantrópico, en lo que a responsabilidad social refiere. Por otro lado, te digo que lo que nos pasa cuando trabajamos con empresas (es gran parte de nuestro trabajo) es que esta temática ya está instalada, pero todavía no se acreditaron. Es decir, si en uno de cada cinco hogares vive alguien con discapacidad y tiene x cantidad de empleados, la temática está ahí. Esto ya está ocurriendo. La cuestión es cómo legalizamos esta situación y la convertimos en un activo.

• ¿Fondos rotatorios o concursos de financiamiento?
La verdad, tengo una mirada crítica de los concursos. Son excluyentes, no inclusivos. Y por otro lado, muy desgastantes para las organizaciones. Implantan una lógica de competir, en lugar de cooperar. Si se pusiera esa energía y esos recursos a funcionar como un fondo rotatorio, donde las organizaciones que necesitan los recursos para su start up o dar un salto de crecimiento (o réplica de modelo) pudieran acudir a ese fondo rotatorio con el compromiso de devolverlo (claramente con una evaluación de sostenibilidad), la expansión sería n veces superior.

• El sueño de 2,2 millones de personas discapacitadas siendo libres, en condiciones de trabajar y llevar adelante sus proyectos, ¿en cuánto tiempo crees que puede lograrse en el país?
Depende de la conducta individual de los que tienen decisión. También de la modificación de nuestra cultura de compra: en vez de adquirirle a una marca que uno no sabe quién es ni quién la produjo, fijemos la trazabilidad de la compra y busquemos ser responsable en los actos cotidianos. Eso por un lado. Por el otro, Argentina tiene pendientes a nivel legislativo: es uno de los pocos países de Latinoamérica que no tiene cupo obligatorio para empresas privadas. Considero que debe tenerlos: No porque esté enamorada del cupo como objetivo, sino porque trae el tema a la agenda. Argentina se debe esa discusión y una ley de cupos, donde con una plataforma o cupo bajo (por ejemplo, el 2% de la dotación del personal de la empresa con discapacidad) debiera ir bajando la barrera. Creo que otro proceso que está ocurriendo es, de a poco, la escuela inclusiva. A medida que vamos viendo que las personas con y sin discapacidad pueden convivir armónicamente, la transformación se va a dar.

bea-libertate

Foto tomada de la página de facebook de Libertate

• ¿Con qué escenario trabajás?
El aquí y ahora, con la semilla que ponés cada día y el compromiso que tenés; y otro de más largo plazo. En ese sentido, trabajamos con acciones de incidencia en política pública. Los últimos siete años nos abocamos a un proyecto de ley para la modificación de la incompatibilidad de la ley de pensiones con el trabajo registrado, un problemón a nivel nacional. Está por ingresar al Congreso para su tratamiento. Ese es el escenario que debemos darnos. No tiene calendario, pero es una construcción. Lo que subyace detrás de todo esto es un cambio cultural. Vamos a vivir muchos años, la edad media de vida se sigue alargando y tenemos que comprender que la situación de discapacidad es una realidad que atañe a la condición humana. Le va a pasar a todos, en algún momento. Debiéramos ocuparnos por una cuestión de bien común. No por mandatos ni obligaciones.

Fernando Daniel Juan

Fernando Daniel Juan

Periodista. Coordinador de Nussocial. Conductor del programa radial "Impulso UTN".

También te puede interesar...

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.