Estambul: ciudad de mezquitas, bazares y otros demonios

Por Paulina Abod

¿Por qué me gusta tanto Estambul? ¿Por qué me cautiva de este modo una ciudad tan distinta culturalmente? No entiendo el idioma pero me encanta escucharlo, su gastronomía me resulta familiar a pesar de ser la primera vez que la pruebo, su gente me parece muy cálida aunque la primera impresión haya sido totalmente contraria, no soy religiosa pero cuando escucho sus rezos por la ciudad se me eriza la piel.

Estambul

Vista de la zona moderna de Estambul, incluida la Torre de Gálata


Estambul me genera algo que no puedo describir, quizás sea la novedad lo que me atrae tanto. En este artículo quiero contar de mi paso por esta exótica ciudad, comenzando por lo más raro: es una de las pocas ciudades transcontinentales del mundo; una parte de Estambul se emplaza en Europa y otra en Asia. Sin embargo, la mayoría de las atracciones turísticas están del lado europeo.

Estambul 1

Mezquita azul

Caminando por Sultanahmet

La primera vez en mi vida que pisé una mezquita fue aquí, específicamente la Mezquita del Sultán Ahmed, más conocida como “Mezquita Azul”. Lo curioso es que a este nombre se lo dieron los visitantes occidentales debido a los mosaicos de color azul que predominan dentro. Es un edificio imponente tanto en su exterior como interior, tiene 260 ventanas, más de 21.000 mosaicos de Iznik y es la única en la ciudad que tiene seis minaretes. Se puede visitar salvo en los horarios de oración y hay que descalzarse antes ingresar (te facilitan una bolsa para poner el calzado). Las mujeres, además, debemos cubrirnos el cabello.

Estambul 2

Interior de la Mezquita Azul

En la entrada hay un centro de información donde ofrecen folletos, presentaciones sobre el islam y curiosidades sobre el edificio de manera gratuita, ¡y hasta un tentempié! Dura media hora y justo cuando termina se puede ingresar a la mezquita porque ya finalizaron las oraciones.

A pocos metros se encuentra otra famosa mezquita de Estambul: Santa Sofía (o Hagia Sophia). En realidad es un museo, pero en otras épocas fue una basílica y luego de la conquista otomana se transformó en mezquita. Las etapas arquitectónicas que atravesó este edificio dan cuenta de las diferentes culturas que habitaron estas tierras: Constantinopla, antiguo nombre de la ciudad de Estambul, fue capital de varios imperios.

Estambul 3

Interior de Santa Sofía

Otro ícono de la ciudad es el Palacio Topkapi construido en el año 1478, utilizado como centro administrativo del imperio otomano y residencia real de los sultanes por 380 años. Cuenta con 300 habitaciones, 9 baños turcos, 2 mezquitas y 1 harén; se puede visitar gran parte del palacio, incluídos cuartos con reliquias islámicas.

También bajo tierra

Éstas son las construcciones más emblemáticas del distrito Sultanahmet, el más antiguo. Pero aún falta una que está escondida: la Cisterna Basílica o Palacio Sumergido. Es una cisterna subterránea construida durante el dominio del Imperio bizantino, en el año 532; su nombre se debe a que está emplazada donde anteriormente había una basílica. Caminar entre las columnas de mármol bajo el techo abovedado, acompañada por una luz tenue y gotas de agua que me sorprendían cada tanto, resultó ser un paseo muy particular.

Estambul 4

Cisterna Basílica

Ciudad de bazares y puentes

Ahora nos mudamos de distrito, pero no tan lejos. Vamos a conocer el Gran Bazar, uno de los más grandes del mundo y un ícono de la cultura de Turquía. Entre las 4000 tiendas que lo conforman se pueden encontrar de los más variados objetos: alfombras, joyas, especias, pashminas, lámparas, tableros de ajedrez con originales diseños y muchos otros. También los vendedores son característicos; su simpatía, insistencia y poliglotismo hacen difícil rehuir a las compras. El Bazar de las Especias es similar, pero más pequeño y centrado en alimentos, aunque se encuentran otros productos también.

Estambul 5

Tablero de ajederez, en el interior del Gran Bazar

Saliendo del Bazar de las Especias nos encontramos a los pies del Puente de Gálata, uno de los puentes que cruzan el Cuerno de Oro y conectan la zona antigua de la ciudad con la moderna. ¡Hay muchos puentes en Estambul! Éste tiene la particularidad de tener dos niveles: en uno, hay restaurantes y cafés. El superior está destinado a vehículos.

Zona moderna de Estambul

Varios tesoros se ubican al otro lado del puente, uno de ellos es la Torre de Gálata que con sus 67 metros de altura fue utilizada como torre de vigilancia durante el período otomano. También se encuentra la Plaza Taksim, foco de reuniones de la parte moderna, tanto de celebraciones como de protestas; de uno sus lados nace la calle Istiklal, una de las más concurridas y repleta de tiendas, cafés y restaurantes.

Estambul 7

Calle Istiklal, ubicada en la zona moderna

También de este lado del Cuerno de Oro se ubica el Palacio de Dolmabahçe, sede administrativa después del Topkapi. Fue el primer palacio de estilo europeo en Estambul y se utilizaron 35 toneladas de oro para su construcción, finalizada en 1853.

Más lejos en espacio y tiempo encontramos la fortaleza Rumeli Hisari, construida en sólo 4 meses entre los años 1451 y 1452. Fue ubicada estratégicamente en la parte más estrecha del Bósforo, con el objetivo de impedir el paso de la tropa bizantina. Una vez que el Imperio otomano logró conquistar Constantinopla, la fortaleza perdió importancia y fue destinada a albergar una prisión estatal, a partir del siglo XVI. Afortunadamente, en el año 1953 fue restaurada y transformada en un museo al aire libre.

Estambul 8

Fotografía tomada desde la fortaleza Rumeli Hisari

Desde la fortaleza se puede ver el Puente de Fatih Sultan Mehmet, uno de los tres que cruzan el Bósforo, estrecho que marca la división entre Europa y Asia. En el lado asiático también se emplazan palacios, fortalezas y pintorescas calles para recorrer, y se puede acceder en pocos minutos mediante un ferry.

Estambul 9

El Bósforo desde el lado asiático de Estambul

Estambul desde las alturas

Qué mejor que despedirnos de Estambul con vistas panorámicas sobre la ciudad y el Cuerno de Oro. Más apartado de la zona turística, el distrito Eyüp cuenta con una colina que lo hace el mejor sitio para llevarse una postal inolvidable. En lo alto, el renombrado café Pierre Loti es el mejor sitio para ver el atardecer acompañado de un té o café turco.

Para llegar hasta allí, atravesé desoladas y empinadas callecitas que bordeaban un cementerio y que, por momentos, lo atravesaban. Un adolescente que pasaba adivinó mi desorientación y señaló el camino correcto (resulta que el café y el cementerio son vecinos). Ya había sucedido varias veces que distintas personas me brindaran ayuda sin siquiera pedirlo; los habitantes de Estambul me parecieron muy amables. Me enteré (tarde) que se podía acceder a la colina por medio de un funicular. Pero, de todos modos, el paseo fue agradable.

Estambul 10

Llegando al café Pierre Loti, luego de atravesar el cementerio

Curiosidades que descubrí en Estambul

  • Los tulipanes son originarios de Turquía, es más, la palabra “tulipán” deriva de un vocablo turco otomano que significa “turbante”. Para mí fue una gran sorpresa. Durante la Edad Media esta hermosa planta se extendió por los países del norte de Europa y se convirtió en un símbolo de los Países Bajos, pero esta flor también es considerada símbolo nacional en Irán y Turquía. En Estambul durante el mes de abril se celebra el festival de tulipanes, todos los parques, pero sobre todo el Parque de Emirgan, se llenan de colores y de gente.
  • Me llamó la atención la cantidad de gatos que había por todos lados, investigando supe que Estambul es llamada “la ciudad de los gatos” y que estos felinos son muy queridos y cuidados tanto por el gobierno como por la población en general.
  • Después de intentar ingresar a Wikipedia varias veces me enteré que el sitio está bloqueado en todo el país, según leí, desde el 29 de abril del 2017 y que las autoridades turcas no han dado una explicación claras al respecto.

Estambul 11

Residencia gatuna, en el lado asiático

Palabras finales

Estambul es una ciudad de imponentes mezquitas, vistosos puentes, deliciosa gastronomía, seductores palacios, robustas fortalezas, experimentados vendedores y cálida gente. Tierra enriquecida por el paso de diferentes imperios y heredera de diversas culturas que se reflejan en su patrimonio histórico y cultural. Este viaje me acercó a una nueva cultura y me impulsó a investigar más sobre la historia de Estambul y Turquía. Espero haber sembrado curiosidad con este relato y que ustedes también tengas ansias de conocer e investigar un poquito más.

Estambul 12

Vista del Cuerno de Oro, desde el café Pierre Loti

¿Conocen Estambul o tienen ganas de visitar? ¡Pueden contarnos sus experiencias en los comentarios!

Paulina ama hacer mountain bike, leer y descubrir nuevos lugares, historias y gente. Tiene un papelito que afirma que es psicóloga. Viaja por el mundo relatando sus viajes en su blog (De viajes y otros demonios) y La Palabra Púrpura, revista de actualidad y cultura general.  Pueden contactarla también en su fan-page. Colaboró con Nussocial para esta nota porque lo bueno se comparte.

¿Tenés ganas de escribir para Nussocial? Si te pica el bichito de la escritura en cuanto a contenidos de cultura y sociedad, o si, como Paulina, estás viajando y tenés algo para contar, no lo pienses demasiado. ¡Contactanos a la fanpage para coordinarlo!

También te puede interesar...

1 Respuesta

  1. alfredo dice:

    Muy linda nota.. Me parece, o mucho frío ? El Bósforo.. algún día lo voy a conocer… sep..

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.