Reinventar la escuela: pedagogías alternativas de educación

Después de contarles ¿Cómo sueño la Universidad? llega la segunda parte: ¿Cómo sueño la Escuela? Un repaso de las deconstrucciones del sistema educativo tradicional y las propuestas pedagógicas alternativas que vienen tomando fuerza en los últimos años. ¡Ya es hora de reinventar la escuela!

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De atrás hacia adelante

Definitivamente empecé al revés. De hecho, la segunda pregunta me la hice antes que la primera; pero paradójicamente, no fue cuando terminé la escuela, sino cuando estaba por terminar la Universidad.

Lo que me sucedió fue que, a un paso de estar afuera del sistema educativo, me empecé a preguntar… ¿es esto lo que yo quería estudiar? ¿quiero trabajar de esto toda mi vida? ¿es esto a lo que le quiero dar y dedicar la mayor parte de mi tiempo y días? Así, caí de repente en un caos existencial que me hizo darme cuenta que como un producto (alumna), había pasado por todas las etapas de fabricación (primaria, secundaria y universidad), superando los estándares de eficiencia y calidad (buen promedio académico) y estaba a punto de salir a la venta (mercado laboral).

Y entonces me di cuenta: en ninguna de esas etapas de producción se había tenido en cuenta que mi objetivo de vida no era ser una excelente profesional, sino apenas convertirme en una buena persona.

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Imagen extraída del portal Justificá tu respuesta (http://justificaturespuesta.com/10-razones-por-las-que-la-escuela-se-parece-a-una-fabrica/)

Conocimientos, integración y esperanza

Sin embargo, el actual sistema educativo es el sistema popularmente desarrollado y aceptado por la gran mayoría de las familias de nuestro país (y demás países occidentales u occidentalizados). Un sistema que es evidente cómo construye y deconstruye, casi instantáneamente, conocimientos, integración y esperanza.

Conocimientos, porque vamos a la escuela pretendiendo aprender, instruirnos, formarnos, y –contrariamente a lo que uno esperaría–, bajo una lógica de imposición, obligación y evaluación excluyente, terminamos memorizando conceptos que al cabo de unos meses habremos olvidado. No solo es triste porque no aprendimos, sino por todo el tiempo que invertimos (tiempo de nuestra valiosa niñez o adolescencia).

Integración, porque la escuela se presenta como un primer espacio fuera del entorno de nuestra familia, donde conoceremos personas diferentes y viviremos nuevas experiencias. Pero ya sabemos que todo aquel que es diferente, sufre discriminación, bullying o simplemente sufre por no “adaptarse”. Y cuando digo una persona diferente no estoy hablando de personas con discapacidad (eso demandaría un artículo aparte), sino aquellos/as que tienen una opinión distinta, el/la que le gusta vestirse de una manera opuesta a la moda, el nene que hace danza o la nena que juega al futbol, entre muchísimas otras diferencias, que nos caracterizan a todos y que nos enriquecen como sociedad.

Esperanza, porque la escuela es por definición la que “abre las puertas al futuro”. Un niño que no va a la escuela poco podrá “ser y hacer” de grande o será imposible que consiga un trabajo “digno” para “ganarse la vida”. Todas esas frases y paradigmas son creados por la cultura capitalista. Una cultura que tiene como objetivo aumentar la producción y las ganancias y que piensa al ser humano como una máquina que cuanto menos falla y más responda a determinadas obligaciones, mejor máquina/persona es.

Lo que quiero decir es: ¡No los engañemos! Ir a la escuela no les garantiza a los niños un futuro sano, feliz y libre donde ellos puedan elegir qué hacer o cómo vivir. La escuela de hoy en día solo los prepara para entrar al siguiente sistema, ya sea el universitario o directamente el del mercado laboral, que lejos están de darles libertad y/o felicidad.

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Imagen extraída del blog El espectador (http://blogs.elespectador.com/actualidad/don-ramon-psicologia-laboral/asesinando-candidatos-a-emplearse/attachment/selection-png)

Derribar los mitos

Claro está que no soy la primera que hace esta reflexión. Afortunadamente, hace varias décadas que distintas personas en el mundo buscan evitar esas situaciones de deconstrucción y maximizar las de construcción. No es cuestión de incorporar tecnología en las aulas ni de potenciar las habilidades digitales de los jóvenes (como se escucha actualmente en muchos debates de propuestas para mejorar la educación). Es decir, si seguimos obligando/amenazando a la persona a estudiar, ya sea con un cuaderno o una notebook, la persona nunca tomará el aprendizaje como un momento de crecimiento y disfrute personal, y por lo tanto, poco aprenderá. Más bien es necesario, derribar los mitos y estructuras instauradas y pensar la escuela desde cero.

Así es como surgen las llamadas “pedagogías y escuelas alternativas”. Como se menciona en el libro Pedagogía 3000 (Noemí Paymal, 2016), la mayoría de los jardines y escuelas alternativas de América Latina fueron iniciados por padres y madres que deseaban algo diferente para sus hijos e hijas. Es interesante destacar que arrancaron a partir de iniciativas personales que fueron formándose y mejorando y que hoy en día están funcionando y dan resultados. Eso demuestra que el cambio es de base, y no teórico.

Preguntas disparadoras para reinventar la escuela

Con el objetivo de desafiar y motivar a cada padre, docente, hermano o simple ciudadano a autoevaluar sus comportamientos en sus “momentos de educación”, les dejo algunas preguntas disparadoras que buscan romper con las prácticas comunes de la escuela occidental, y que no sólo son cuestiones que quedan en las aulas sino que después esas vivencias y metodologías son replicadas en el día a día de nuestras vidas, resultando en una sociedad competitiva y desigual.

Luego de cada  pregunta está la pedagogía alternativa que más tiene en cuenta dicho cambio.

¿Qué pasa si…

… cambiamos el sistema de evaluaciones y estructuras basados en las ciencias duras por un ambiente libre, sin exámenes y con un fuerte apoyo en el arte y los trabajos manuales? Pedagogía Waldorf.

… cambiamos las currículas y programas de clases por un entorno estimulante para que cada persona desarrolle su propio método de aprendizaje siguiendo su curiosidad innata? Método Montesori.

… cambiamos el sistema de niveles por un aula multigrado, que abra el juego a que los más chiquitos aprendan de los más grandes y los más grandes se vean en el desafío de convivir y enseñar a los más chiquitos? (Waldorf, Montesori, Reggio Emilia y la gran mayoría)

… cambiamos la forma de pensar que el adulto es el que sabe y el niño/adolescente es el que tiene que aprender (lo que el adulto sabe), por un método en que los jóvenes formen una comprensión de sí mismos y de su lugar en el mundo a través de la investigación e interacción con los demás? Escuela Reggio Emilia.

… cambiamos las clases teóricas y modelos que simulan la realidad por un aprendizaje basado en experiencias, donde el estudiante sea parte del proceso de planificación, producción y comprensión de las mismas? Pedagogia Kilpatrick.

… terminamos con la idea de que todos tenemos que ser un 10 en matemáticas, 10 en historia, 10 en literatura, 10 en educación física y 10 en plástica, y aceptamos que tenemos capacidades diferentes y que lo mejor que podría hacer una escuela es potenciar esas fortalezas de cada uno, proporcionando confianza y estímulos para que esas particularidades sean aprovechadas en el proceso de aprendizaje?

… recordamos que la docente no es una madre, ni la escuela es un reservorio donde dejar a los jóvenes cuando los padres se van a trabajar. La educación no sólo comienza en la familia, sino que debe ser algo natural donde los niños aprendan a través del ejemplo y la admiración de las personas de su entorno.

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En busca de escuelas alternativas

Las mencionadas pedagogías son las que más han trascendido y difundido en los diferentes países. En este link, pueden encontrar la escuela alternativa más cercana, así como, muchísimas otras escuelas, talleres o actividades, que desarrollan sus propias metodologías para dar una opción diferente a la escuela tradicional.

Como punto negativo de estas nuevas corrientes de educación es que la mayoría son escuelas privadas que no están subsidiadas por el estado, y por lo tanto, las cuotas por alumno son bastante altas o directamente excluyentes a los sectores más pobres de la población.

Esto no quiere decir que sean escuelas lucrativas, sino que básicamente se dividen todos los gastos por el número de alumnos, y si no hay un aporte externo, es muy probable que ese resultado sea un monto grande de dinero. Igualmente, como pueden encontrar en el mapa Reevo, existen escuelas de gestión estatal, gestión comunitaria, o en muchos casos privados hay posibilidades de becas.

No hay un método que sea mejor que otro. Lo ideal es que los padres, madres, docentes y directores tomen de cada una lo que mejor se adapte a su entorno y a su tiempo, y hasta intentar buscar la forma de llevarlo al interior de las aulas de los sistemas escolares oficiales, para tratar de atenuar alguna de las deconstrucciones mencionadas.

¿O por qué no animarse a desarrollar experiencias educativas alternativas por cuenta propia, o en cooperación con los respectivos ministerios de educación? Se trata de hacer, aprender constantemente y redireccionarse en la marcha y, para eso, se requiere mucha flexibilidad, coraje, pasión y tenacidad.

Y una pregunta más…

¿Qué pasa si… cambiamos la forma de relacionarnos con los niños y jóvenes, con métodos tipo receta e igual para todos, por una relación de confianza y aceptación donde se mire a las personas sin juzgarlas, poniéndonos en su lugar desde la empatía, sin esperar que sean como querríamos que fueran y sin condicionar su comportamiento con castigos o amenazas?

Pero para ello –para lograr verdaderamente reinventar la educación– no sólo hay que mejorar aspectos de la escuela como la proporción docentes/alumnos, sino que primero es necesario que, como adultos, nos aceptemos a nosotros mismos y sepamos cuáles son nuestras propias necesidades, para así ser capaces de entablar relación con los chicos y chicas desde la autenticidad, sin caretas, reconociendo y aceptando nuestras propias emociones, errores y contradicciones.


PD: les recomiendo ver la película documental La educación prohibida (German Doin, 2012):

 

¿Qué piensan sobre la necesidad de reinventar la escuela? ¡Pueden dejarnos sus comentarios!

Antonella Cavallin

Antonella Cavallin

Emprendedora social (Incluser). Profe, ingeniera, deportista... y nunca se sabe qué más. Multifacética por naturaleza.

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8 Respuestas

  1. M.Ester Kopanyszyn dice:

    “Se trata de hacer, aprender constantemente y redireccionarse en la marcha y, para ara eso, se requiere mucha flexibilidad, coraje, pasión y tenacidad ”
    Anto, Está es tu valiosísima actitud/ejemplo. GRACIAS !

    Tu sugerencia es que “Como adultos, nos aceptemos a nosotros mismos y sepamos cuáles son nuestras propias necesidades, para así ser capaces de entablar relación con los chicos y chicas desde la autenticidad, sin caretas, reconociendo y aceptando nuestras propias emociones, errores y contradicciones “.
    Y así redireccionar desde la base (la familia) al ser social. Leerte es un shock esperanza 😘

  2. Edgar Ezequiel dice:

    Te falto nombrar un punto super importante: El sistema UNSCHOLING, este sistema es alternativo y muy rico, incluso esta en Argentina y esta avalado por la academia WESTRIVER internacional. [email protected]

    • Antonella Cavallin Antonella Cavallin dice:

      Hola Edgar! Gracias por tu comentario.
      Sabia lo que es UNSCHOLING o Escuela en casa, pero no sabia de la certificación de Westriver.
      Encontré esta página muy interesante y completa: https://educoencasa.com
      Muy buen aporte! Muchas Gracias!

  3. Guillermo Calandrini dice:

    “¿por qué no animarse a desarrollar experiencias educativas alternativas por cuenta propia?” comparto totalmente, hay cosas que podemos hacer para mejorar nuestro entorno, a pesar de estar en un sistema muy estructurado, siempre podemos manejar con libertad ciertas “estructuras”. Hay que animarse de a poco a algunos cambios para que el alumno sienta que está aprendiendo y el docente enseñando ( y viceversa… ), compartiendo un canal de comunicación donde ambos se sientan muy confortables.

    • Antonella Cavallin Antonella Cavallin dice:

      Coincido en lo que decís de compartir el canal de comunicación, y agrego, que no nos olvidemos que fuimos y siempre seremos alumnos/as.

  4. María Rodas dice:

    Soy conteste con la idea de reinventar la escuela… Y teóricamente existen muy buenos trabajos y propuestas de cuáles podrían ser los posibles caminos…
    Pero en lo particular creo, que la primera condición que debe tener cualquier propuesta, proyecto o idea, es la posibilidad de ejecución, en un escenario masivo y publico. Pues cuando se habla de “reinventar o la escuela” no se piensa en una experiencia, sino en el sistema; por lo tanto, toda propuesta debeesariame debería también como requisito contener por lo menos un marco de como concretar o por lo menos de manera experimental ponerlos en partica. En particular creo toda propuesta incluso teórica, debe ser pensado con un requisito excluyente, su posible ejeccion y aplicable al sistema público.
    Hoy existen distintas visiones y propuestas que configuran un muy interesantes campo teorico y a los que les falta para avanzar; lo esencial; ” el cómo concretarlo en la práctica y dentro del nuestro sistema educativo público”.

    • Antonella Cavallin Antonella Cavallin dice:

      María, muchas gracias por tu comentario.
      ¿Porqué decís que las experiencias o cambios mencionados en el artículo no pueden extenderse a un sistema público?
      ¿No te parece que podrían tomarse muchas de esas ideas que hoy se conocen como pedagogías alternativas y aplicarse en la escuela tradicional? Por ejemplo, potenciar las fortalezas individuales, utilizar aulas multigrado, aprender por proyectos, etc.

  5. Chorolque dice:

    Un aporte más, que la escuela este absolutamente compenetrada con su contexto físico y social que sea una articuladora – transformadora de las demandas sociales inmediatas.

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